«Los verdaderos maestros no dejan huella. Son como el viento de la noche que atraviesa y cambia por completo al discípulo sin por ello alterar nada, ni siquiera sus mayores debilidades: arrastra todas las ideas que tenía sobre sí mismo y lo deja como siempre ha sido, desde el principio.»

Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber

domingo, 21 de diciembre de 2008

Joseph Campbell

Acabo de darle un repaso al libro de Joseph Campbell El héroe de las mil caras. Campbell es sin duda uno de los mayores entusiastas de los mitos y probablemente el mayor experto mundial en esa materia.

Creo que en su trabajo expone una serie de verdades importantes que merece la pena tener en cuenta, a pesar de las críticas que ha recibido de investigadores como Ken Wilber.

El caso es que el libro de Campbell se puede resumir muy fácilmente porque el tema fundamental que aborda desde el principio hasta el final es lo que él llama “el viaje del héroe”, un tema que según Campbell aparece en todos las mitologías y en todas las culturas del mundo, desde los mitos griegos hasta las revelaciones religiosas pasando por los cuentos de hadas, presentando en todos los casos los mismos patrones y, más o menos, las mismas fases. Y es que según Campbell ese viaje no es otro que el periplo que el alma humana recorre en su devenir cósmico.

Este es un tema que me interesa muchísimo, porque la conclusión a la que uno fácilmente llega tras la lectura es que a fin de cuentas lo que el héroe hace en su viaje (lo que cada uno de nosotros hacemos) es atravesar una frontera tras la cual se siente (resumiéndolo mucho) más pleno, más consciente, más íntegro, más maduro; un viaje que no es otra cosa que el viaje de su propia conciencia; un viaje que implica una muerte, un renacimiento y, en definitiva, una trascendencia de las condiciones de las que parte en su andadura mítica; un viaje que se resume en tres fases: separación – iniciación – retorno, tres fases que podrían tener mucho que ver con la forma que, según Wilber, el desarrollo presenta en cada una de sus fronteras (fulcros): fusión – diferenciación – integración.

Así pues, la impresión que da es que los rasgos fundamentales del viaje del héroe no son otra cosa que las características universales del paso de cualquier frontera (aunque Campbell no parece distinguir los diferentes tipos de frontera que puede atravesar la conciencia en su desarrollo, algo que podría ser precisamente uno de los principales objetos de crítica).

Por tanto si de lo que hablamos es de que estamos ante las características universales de todas las fronteras, y si suponemos, como todo el mundo puede suponer y como muchos terapeutas (incluido el propio Bach) han considerado, que el fenómeno de la curación significa atravesar algún tipo de frontera en el que la conciencia crece, la conclusión lógica y natural a la que podemos llegar es que el ciclo mítico-transformativo puede ser aplicado a la propia curación.

Por supuesto es muy posible que la curación pueda ser vista desde múltiples perspectivas, porque tal vez haya curaciones transformativas (aquellas en las que la conciencia crece) y curaciones meramente traslativas (aquellas en las que no se produce ninguna transformación significativa), pero eso sin duda es otra historia.

1 comentarios:

alex dijo...

Aprovecho de modo tangencial para compartir algo de mi experiencia de sanacion.Luego lo vincularé con el articulo sobre Campbell.

Me curé en 24 horas de una enfermedad considerada oficialmente cronica con el producto bio bac.Siempre me pregunte ante tamaña curacion, si el bio bac tenia algo energetico al modo de las flores de bach. Hoy 10 años despues sigo sin saberlo, pero digamos como licencia expresiva que "no me importa". Me explicaré, no me importa en el sentido de que creo que para curarse vale todo.
O sea en la sanacion hay como una apuesta
final por EROS o THANATOS, creacion o destruccion, que me parece que es la madre del cordero filosofica y animica del tema.
Asi pues hilando con el articulo creo que efectivamente hay sanaciones con crecimiento personal, y otras mas mecánicas.

Y luego otra madre del cordero¿no recurre el alma al cuerpo para pedir cosas?

alex