«Los verdaderos maestros no dejan huella. Son como el viento de la noche que atraviesa y cambia por completo al discípulo sin por ello alterar nada, ni siquiera sus mayores debilidades: arrastra todas las ideas que tenía sobre sí mismo y lo deja como siempre ha sido, desde el principio.»

Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber

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sábado, 9 de mayo de 2009

Signatura, Trauma del Nacimiento y Flores de Bach

Aquí tenemos lo que parece ser un nuevo eslabón perdido entre la Psicología y las Flores de Bach, lo cual siempre es una buena noticia. Se trata de la posible relación entre los 12 sanadores (los primeros 12 remedios que Bach descubrió) y determinados traumas del nacimiento.

La relación ha sido propuesta por Jordi Cañellas en su libro Cuaderno Botánico de Flores de Bach. Desde luego dicha relación podría contribuir positivamente a tender un puente entre la Terapia Floral y la Terapia Primal propuesta por Janov. En palabras del propio Cañellas: Las 12 personalidades o tipologías descritas por Bach a través de los 12 sanadores, a la luz de la signatura, podrían asociarse a 12 traumas que condicionan el fluir en las vidas. Son aquellos aspectos ocultos y primigenios [y, por tanto, inconscientes] que marcaron nuestra existencia y nos condujeron a expresarnos en 12 formas básicas de carácter (y 12 signos astrológicos).

Al margen de esas consideraciones, el libro, y casi todo el trabajo de Cañellas, se basa en el controvertido y problemático asunto de la signatura, una teoría (precientífica desde muchos puntos de vista) recuperada por Paracelso y que se basa en la idea de que las plantas portan los signos (formas, tamaños, colores, etc.) que determinan sus virtudes.

Podéis encontrar algunos artículos de Cañellas y algunos links interesantes en
www.eljardidelesessencies.com

miércoles, 11 de marzo de 2009

Eduardo H. Grecco

Acabo de leer el libro de Eduardo Grecco El legado del Dr. Edward Bach. Antecedentes, contexto y significado de su descubrimiento terapéutico. Desde luego si hay alguien que puede contextualizar la obra de Bach y otorgarle un renovado significado y un nuevo impulso ése es Eduardo Grecco.

Tras un primer momento en el que Grecco sitúa el trabajo de Bach dentro de la extensa corriente del estructuralismo, se empeña en comparar la Terapia Floral (TF) y la filosofía de Bach con las visiones de Freud y Jung. Y no sólo eso. Que yo sepa Grecco es el primer autor que defiende la necesidad de que la TF incorpore una dimensión psicoterapéutica.

El punto central es que, según Grecco, lo que la TF persigue no es la cura sino el conocimiento y, en definitiva, una transformación de la conciencia, lo cual permite equiparar la TF a otras tradiciones como el Psicoanálisis, la Gnosis o la metafísica hindú. Sin embargo, hay un punto en el que, en mi opinión, Grecco lleva demasiado lejos esa comparación.

En palabras del propio Grecco: […] me permito recordar que el Psicoanálisis nace, al igual que la Terapia Floral, de una relación [la relación terapeuta-paciente]. Y que esto es lo verdaderamente importante: una relación curativa en donde la interpretación es energía del mismo modo como un remedio floral lo es, y ambos instrumentos muestran la verdad de lo que Claude Lévi-Strauss llama: “la eficacia de lo simbólico”.

Así pues, para Grecco los remedios florales son entre otras cosas símbolos que posibilitan la transformación, el conocimiento y, por ende, nos pueden brindar la llave que nos conduzca a la curación. Pero, desde mi punto de vista, de ningún modo se puede comparar la energía de la interpretación a la energía de los remedios florales, entre otras cosas porque esas modalidades de energía pertenecen, de entrada, a dos dimensiones de la realidad diferentes. La interpretación puede posibilitar la comprensión en el marco de una conversación mientras que los remedios florales la facilitan en virtud de su ingesta.

Y si bien los remedios florales pueden ser entendidos como símbolos (al igual que cualquier otra cosa), lo son en virtud de que los pacientes los entiendan como tales. Y es precisamente en este punto donde la teoría de Grecco presenta numerosos problemas ya que es evidente que muchos consultantes que se acercan a la TF no conocen ni uno sólo de todo el repertorio de remedios. Las cosas se complican aún más cuando pensamos en los tratamientos para plantas y animales. Todos estos casos nos hacen pensar que el efecto terapéutico es debido a las Flores en sí como elemento físico-material y no a una mera interpretación simbólica.

En definitiva, resulta muy difícil creer que la energía de la interpretación es del mismo tipo que la energía de los remedios, sobre todo teniendo en cuenta que para la interpretación simbólica se requiere al menos un pensamiento simbólico, un pensamiento del que carecen una gran cantidad de individuos, mientras que los remedios florales pueden ser administrados a personas, plantas o animales sin ningún planteamiento de ese tipo.

Al margen de todo esto creo que hay al menos dos puntos importantes que Grecco no considera y que, a mi juicio, vale la pena tener en cuenta. En primer lugar considero que sería sumamente interesante tratar de echar un vistazo a las modernas teorías de la emoción, un asunto muy escurridizo hasta la fecha tanto desde el punto de vista de la psicología como de las ciencias del cerebro, para ver si nos pueden ofrecer algún tipo de concordancia con el Sistema Bach. A este respecto podría ser muy interesante tener en cuenta a investigadores como Antonio Damasio, Joseph Ledoux, Jerome Kagan, Allan Schore o el propio Daniel Goleman.

En segundo lugar, teniendo en cuenta que la visión y la filosofía de Bach tiene unos antecedentes claramente espirituales, metafísicos y esotéricos, tal como ha planteado Grecco, y siendo evidente que actualmente dicha visión y dicha filosofía forma parte de la cultura de la Nueva Era, una cultura que en muchos aspectos deriva de esos mismos antecedentes, no estaría de más preguntarse si todos los movimientos esotéricos modernos y las tradiciones de las que proceden serán capaces de producir una espiritualidad madura y auténtica, algo que por cierto ya se lo está preguntando mucha gente desde algunos círculos académicos.

Desde luego eso contribuiría enormemente a legitimar la filosofía de Bach y la propia TF, algo tremendamente necesario e importante si verdaderamente queremos integrar la TF y la espiritualidad de Bach en nuestra visión del mundo para que de una vez por todas eche raíces en la conciencia de todos. De momento podemos estar esperanzados, Eduardo Grecco está dando los primeros pasos para que eso suceda.

miércoles, 23 de julio de 2008

La entrevista en la terapia con Flores de Bach

Como ya he comentado en alguna otra ocasión en la consulta de Flores de Bach se ponen en juego dos aspectos diferentes: por una parte tenemos el aspecto fenomenológico-interpretativo de la consulta en sí, y por otro el elemento físico-objetivo constituido por el propio frasco de esencias que solemos recetar en la consulta.

Al contrario de lo que muchos terapeutas florales puedan pensar creo que realizar con éxito un diagnóstico de flores no es un asunto fácil. Y todo ello por la sencilla razón de que posiblemente una de las mayores dificultades que se nos presentan en la entrevista es que tenemos que abordar la cuestión desde al menos dos perspectivas diferentes.

Por un lado tenemos que adoptar la perspectiva del “nosotros” en la que nos envolvemos con el paciente prestando atención a cosas como el reconocimiento en nosotros mismos de los estados florales en los que se mueve el propio paciente. Se trata de sintonizar en cierta forma con el tono emocional del consultante adoptando una actitud de apertura y de escucha en la que la empatía juega un papel fundamental.

Pero por otra parte debemos tener una visión de conjunto de las treinta y ocho flores desde una perspectiva de tercera persona. En otras palabras, tenemos que tratar al paciente como portador de una serie de objetos emocionales específicos. Esto equivale a algo así como a tener una vista de pájaro desapegada tanto del paciente como de nuestro propio sistema terapéutico.

Por tanto el arte de la terapia consiste en pasar de una perspectiva a otra según lo requieran las circunstancias, lo cual es un asunto verdaderamente difícil, por no mencionar las dificultades relacionadas con los posibles sesgos que pueden afectar a nuestro propio reconocimiento de los estados emocionales y que nos pueden conducir a una interpretación errónea de los mismos.

Sin duda nuestros propios matices emocionales pueden ser un filtro importante a la hora de reconocer los objetos emocionales del paciente ya que de una u otra forma siempre vamos a abordar cualquier entrevista desde nuestra propia perspectiva. Por tanto creo que debemos tener en cuenta todas estas cuestiones en la terapia, porque aunque para muchos no sean más que pequeños matices no por ello van a dejar de ser menos decisivos.