«Los verdaderos maestros no dejan huella. Son como el viento de la noche que atraviesa y cambia por completo al discípulo sin por ello alterar nada, ni siquiera sus mayores debilidades: arrastra todas las ideas que tenía sobre sí mismo y lo deja como siempre ha sido, desde el principio.»

Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber

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lunes, 23 de marzo de 2009

Alternativas a Wilber

Obviamente las hay. Y es que el riesgo que uno corre tras leer a Ken Wilber es llegar a padecer wilberitis. Pero, sin lugar a dudas, cualquiera que investigue un poco podrá encontrar otros interesantes enfoques alternativos y otras seductoras visiones de la espiritualidad, de la psicología transpersonal o del diálogo entre Oriente y Occidente.

Tal vez las alternativas más evidentes pueden ser la de Grof o la de Washburn, ambas bien conocidas en el ámbito de lo transpersonal. A fin de cuentas, y a pesar de sus diferencias, tanto Wilber como estos dos autores parecen fundamentar sus visiones desde el núcleo de la Filosofía Perenne.

Un caso aparte es el de Frank Visser. Visser, que puede jactarse de ser el único autor que ha escrito un libro sobre Wilber, Ken Wilber, o la pasión del pensamiento, parece que de ser un gran admirador de su obra ha pasado a convertirse en uno de los principales críticos del pensador norteamericano. De hecho ha creado una web (
www.integralworld.net) en la que se recogen artículos del propio Visser y de muchos otros autores críticos de la obra de Wilber.

Pero tal vez los casos más llamativos sean los de Jorge Ferrer, curiosamente un español afincado en el CIIS y a quien ya me he referido en otra entrada anterior, Hameed Ali (A. H. Almaas), precursor de un enfoque denominado Diamond Approach y John Heron. Ni que decir tiene que estos autores son absolutamente desconocidos en nuestro país (paradójicamente casi nadie conoce a Jorge Ferrer). Así pues, no estaría de más que todos los "Wilber Fans" echaran un vistazo al trabajo de todos estos autores.

viernes, 18 de abril de 2008

La Gran Cadena del Ser

Decididamente me declaro, entre otras cosas, perennialista. Y qué es eso, os preguntaréis. Pues simplemente alguien que abraza la visión del mundo propuesta por la llamada Filosofía Perenne o Tradición Perenne.

Lo de la Tradición Perenne es una vieja idea rescatada, parece ser, por Leibniz. Una de las ideas centrales de esta visión es que concibe al mundo, a la realidad y al ser humano como compuestos multidimensionales, es decir, la idea de que la realidad está estratificada en una serie de niveles o en una serie de esferas concéntricas dispuestas jerárquicamente. Esta jerarquía es lo que se ha dado en llamar la Gran Cadena del Ser (GCS).

Veamos algunos ejemplos sencillos de la GCS. Para empezar desde el punto de vista de la ciencia tenemos la sucesión: átomos, moléculas, células, órganos, organismos, etc. (cada nivel incluye y trasciende al anterior). Desde la neurofisiología tenemos: tronco cerebral, sistema límbico, neocórtex.

Pero la cosa no se queda ahí. Según muchas tradiciones de sabiduría el ser humano es un compuesto de: materia, cuerpo, mente, alma y espíritu, lo que traducido a un nivel mucho mayor se convierte en: fisiosfera, biosfera, noosfera y teosfera.

Tenemos una versión perfecta de la GCS en los siete chakras del yoga: alimento, sexo, pertenencia-poder, emoción, mente verbal, intuición, trascendencia; algo que se corresponde con los tres cuerpos del Vedanta: físico, sutil y causal; con los tres cuerpos del Buda, la doctrina del Trikaya, y con los tres mundos de la Ciencia Védica: tierra, atmósfera y cielo.

Pero no necesitamos ponernos excesivamente místicos para encontrarnos otras versiones de la GCS en otros ámbitos más cercanos. Tenemos un claro ejemplo en la famosa jerarquía de necesidades de Maslow: comida, protección, pertenencia, autoestima, autorrealización y trascendencia; en la evolución del desarrollo moral de Kohlberg o en los estadios del desarrollo de Piaget.

En fin, parece que miremos donde miremos nos tropezamos siempre con alguna jerarquía, u holoarquía como algunos han sugerido. Pero esa es otra cuestión. En cualquier caso tener en cuenta siempre la GCS puede ser fundamental para comprender la naturaleza de la realidad, ¿no os parece?